Cuestión de conceptos

Agosto 9, 2008

Como nota introductoria a esta entrada cabe decir que es un ensayo correspondiente a la asignatura de desarrollo humano de mi carrera de diseño gráfico. Me parace preciso poner de claro con este ensayo mi posición sobre el término del “Desarrollo” y más aquí, en Colombia.

CUESTIÓN DE CONCEPTOS

En ocasiones, el hecho de dar una definición es como planear calificar la belleza… Desde distintas ópticas y dependiendo de cada ser, se asigna o no un adepto o significado muy ligados a la subjetividad de aquel quien mira y opina; pero cuando la cuestión consiste en explicar, valorar y catalogar un asunto o fenómeno social no se puede vacilar ni depender de un mero enfoque, sino que hay que ser concisos e incluir todas las dimensiones que conciernen a dicho tema para lograr definirlo lo mejor posible.

Puesto que la parcialidad nunca representa igualdad, ésta se tendría que omitir a la hora de dar votos u opiniones con lo referente al bien común y la sociedad mundial. Es decir, se debería renunciar a la voz e intención personal en pos de convenir con la colectiva, unificando criterios.

Siendo así, se puede decir que las líneas a continuación deben ser omitidas en obediencia a lo citado. Es cierto. Pero tampoco se estaría respetando la dimensión de opinión aquí plasmada ni se estaría siendo imparcial. Más bien se entraría a ser víctimas de la ambigüedad que siempre se genera al comunicarnos o al plantear una solución para el favor mutuo. Si bien, la dualidad -tan propia de esta vida- maneja el pro y el contra, la ley y el desacato, el elogio y la censura, el blanco y el negro y la verdad y la mentira, de ésta desavenencia eterna no se salva el tema del desarrollo humano o de la sociedad. Es más, es él el principal afectado, porque incluye a toda persona…

Para hablar de desarrollo humano hay que tener en cuenta lo siguiente: Quién es el protagonista y de qué lo es. El hombre, en general, como ser integral depende de sí mismo y de otras personas (el resto de la sociedad) para lograr satisfacer todos sus requerimientos vitales, es decir, biológicos o físicos, sociales, culturales y económicos. En cuanto a éstos últimos, ningún país o individuo se puede desarrollar únicamente con la obtención y administración de recursos si no hay un medio y unas condiciones para hacerlo.

La realización integral del ser del hombre es todo un proceso, entendiéndose éste como una serie de acontecimientos que se relacionan entre sí para culminar con un resultado que no se tenía al comienzo -hablando llanamente- y que viene a dar satisfacción a unas necesidades esenciales que se tenían como punto de partida y a otras que surgen sobre la marcha.

Según la psicología comprensiva, como lo recalca José Juan Amar Amar, este proceso consta de unas características básicas tales como que es un proceso multidimensional, potencial, integral y adaptativo. Según Nicolás Maquiavelo, el fin justifica los medios; en este caso no los justifica -a la manera malvada con que se asimila tal frase en la historia- sino que requiere en su totalidad de ellos y se deben adaptar para la vida y el bien común; no para el beneficio de unos cuantos. Toda persona se diferencia de las demás en su autonomía, en su pensamiento, en su espacio, en su fisionomía y en muchos otros aspectos pero no se debe olvidar que somos seres sociales y que, aun cuando hay tales diferencias, está en nosotros el motor que impulsa nuestra realización y la de todos. No es independiente de un solo individuo todo el devenir y trasegar propios de cada entorno material, social y cultural que le rodean.

El ser humano empieza a desarrollarse desde la instancia más temprana hasta la de su muerte y a lo largo de su existencia no prescinde de nada en ningún modo, aunque en muchos casos se viva sin varios de tales recursos primordiales no por autosuficiencia sino por escasez. Aquí ya se empieza a vislumbrar un poco de la infaltable ambigüedad que se refería al principio.

Muchas especies animales se habitúan a ciertos entornos para poder sobrevivir. El hombre se adapta a su tiempo, partiendo de su historia y con miras a asegurar sus cambios para el futuro. El alimento, el techo, el vestido, las interrelaciones con sus semejantes y el disfrute mismo de la vida son cosas que, se puede decir, dan significado a la existencia. Hay un momento en el que lo más importante de esto se empieza a desproteger y a perder de vista. Es cuando el hombre no asume su responsabilidad social e individual con criterios de conservación, de implantación de valores y de generación de políticas culturales y colectivas para que todo sea equitativo, sin disparidad alguna; sino que adopta la postura de la supervivencia y una negligencia mental frente a lo que lo rodea. Aquí mismo es dónde se bifurca el papel del ser humano en el de favorecido y, a la vez, el propio benefactor de su desarrollo.

La decadencia en el proceso de realización que intentamos definir no es más ni menos que el estado resultante de cuando la sociedad no aplica colectivamente decisiones que se dirijan al bienestar mancomunado sino que se descuidan los recursos y aspectos más relevantes, se delegan papeles y se empiezan a repartir los roles de mayor influencia y hasta las culpas; es cuando se pierde la participación activa en los procesos sociales; y las dimensiones primordiales (en que se puede analizar el ser humano y social) se despiden cada cual por rumbos inciertos y lejanos a causa de una pereza e indigencia mental, que como dice Amar Amar, es el subdesarrollo.

De acuerdo con lo planteado al comienzo y que ahora toma forma, es inevitable en la vida la aparición de desequilibrio a causa de la parcialidad. La causa y el efecto es lo que determina la dualidad entre los países. Siendo sensatos, las palabras desarrollo y subdesarrollo corresponden a el correcto ó no adecuado encuentro de las condiciones que propician la sostenibilidad de la vida.

Individualmente cada quien se traza metas, busca sus propias oportunidades y se puede resistir u oponer a las de otro de sus semejantes, etc. Mas la socialización hace parte de las interacciones remas del desarrollo humano. Si no confluyen como deben el ser individual y sus posiciones en un consenso colectivo que garantice el buen mantenimiento de toda una comunidad es donde empezamos a toparnos en nuestro camino con grandes problemas. Hoy día sólo vemos el resultado de muchos de esos “ires y venires” a lo largo de la historia.

Si hay desempleo, desnutrición, guerra, natalidad acelerada, enfermedades, mendicidad y demás indicadores no cualitativos ni cuantitativos como se desearía, tan utópicamente, tenerlos es porque según lo revela hasta La Biblia “…cada cual se apartó según su camino” Isaías 53:6.

Pareciera que se ha olvidado desde hace mucho que si algo no lo es suficiente es porque le falta un complemento. Cada aspecto o dimensión social y personal se complementa la una con la otra. Se debe entablar esa “amistad entre conceptos” o las falencias en la economía, la educación, la salud, la cultura y la convivencia serán, notoriamente, más que amenazantes y nuestras garantías de vida más que violentadas y, cada vez, menores.

Tantas palabras siempre traen consigo un dolor de cabeza y hasta no comprender que el desarrollo depende de que cada uno de nosotros asimilemos estos conceptos y los llevemos a la práctica no nos será posible resarcir un poco -porque volcar los años que llevamos a cuestas y los errores cometidos es tarea funesta e imposible- o al menos sostenernos en pie para lo que queda por delante.

No todo es malo, podemos diferenciar las dimensiones por las cuales se rige el proceso de realización de la persona y propositivamente podemos contribuir, al menos cada quien, a integrarlos en un verdadero desarrollo humano. No basta con decir mente y cuerpo sano; la preparación corpórea (supervivencia, crecimiento y desarrollo del entorno físico y material), espiritual, moral, cognoscitiva, de comunicación y estética* harán que la continuidad de la vida y su desarrollo sean en realidad integrales y se dé el primer paso hacia adelante en todo el mundo y especialmente en un país como el nuestro, Colombia, estigmatizado con el rótulo de “tercer-mundista” por no comprender ni poner por obra los conceptos que definen el desarrollo; además de todo un historial -pasado y presente- repleto de vestigios nada alentadores.

Dartagnan’ le decía a sus secuaces mosqueteros “Todos para uno y uno para todos” y no le clavaba el florete al abrazarlos o mientras se volvían de espaldas… Batallaban honrándose como hermanos y como partidarios de su común-unión. Todo porque lo que determina la línea que separa la realidad y la ficción o un anhelo no cumplido de un hecho factible no deja de ser un concepto por realizar, una decisión radical de cambiar y mirar al cielo tras dar el primer paso de fe y valentía para luego recoger lo sembrado en el mañana. Aunque las evidencias declaren que hay subdesarrollo, no significa que el tiempo y nuestro espíritu ya se han agotado ni nuestra necesidad de desarrollarnos como seres humanos y como sociedad.

*Dimensión estética: “Se refiere al ámbito de la satisfacción y el goce como experiencias humanas fundamentales. Es un espacio bello de la capacidad de creación de lo bello y de valores estéticos en cuanto a núcleos básicos de los sistemas expresivos de la cultura”

Información citada e investigación sobre el aparte:

“Una Conceptualización Comprensiva del Desarrollo Humano” José Juan Amar Amar

Tomado del texto: “Desarrollo Humano, Perspectiva Siglo XXI 1998

Cita Bíblica: “La Santa Biblia” Revisión Reina-Valera 1995. Sociedades Bíblicas Unidas

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