Pues…

Septiembre 15, 2008

De todo lo más asombroso e impactante que se puede presenciar en el devenir diario lo más tétrico es la niñezNo es que ser niño sea horrible ni soy pedofóbico, lo que sucede es por la descomposición social de este planeta donde la globalización, el consumismo y la falta de un norte menos existencialista sólo permite ver y acrescentar las repercusiones de toda una martirizante historia sobre aquella saliente y célebre generación que hoy se saca los mocos, corre en la escuela y me llena de pánico; que no se debe aplazar como una expectativa sino tratar como una realidad en el presente; porque, si no es así, para qué hablar de futuro.

Gracias a Dios no es la totalidad de esta niñez la que viene a ser la musa de esta entrada, pero sí un 89%, no por sarcasmo. Y si para alguien es más interesante hablar de sus depresiones y colorear de negro la retina de algún lector con sus poemas fúnebres y sugestivos o mirar tonterías en Youtube (es un portal bueno y muy desaprovechado porque ofrece más que lo que se le demanda), y si quizá considere irrelevante mi preocupación, favor súmese a la lista de causantes, a la de antecedentes y a la de víctimas previas de este fenómeno social. Perdonen el tono, no es que desee que lo que yo diga sea el centro de atención absoluto, ni que sienta que no tengo fama si no me leen o se toman, al menos, la modestia de ojear… ocurre es que como diría Luther King: “No me asombra la maldad de los malos sino la indiferencia de los “buenos” “.

De lo que analizo, sinceramente con temor y dolor, esto es pues lo que tengo que consignar (No sé cuantos tienen hermanos menores):

Han pasado del balón y las muñecas al dolor y a las palabras huecas. De corear en un celestial unísono las rondas infantiles, repiten las maldiciones de alguna pieza del celuloide con tintes febriles.

Solían jugar, hacían preguntas y enternecían con sus sonrisas. Una frase de tales era para un corazón triste la medicina más precisa.

De colores pintaban el mundo, el cual les tenía por nombre FUTURO. La blancura y la pureza habitaban en su mente pueril. De fantasía e inocencia cundían el vivir.

Hoy parece que la magia fue hurtada por extraños. La niñez se ha extinguido o termina a los pocos años. Pocos conocen a su padre, otros no saben qué es una madre. Creerán en el amor, ¿quién lo sabe?

No es común y sobresalta lo que hacen y dicen estos pequeños, que si les tratas como ello siempre fruncirán el ceño.

No hay misterio, no hay generación de ensueño. Un mundo decae y su futuro pinta mal y es en serio. Si el destino tiene, acaso, por prefacio la actualidad. Resta muy poco para recibir el final. ¡Qué mal!

Estas líneas riman. No son poesía ni prosa. Pero lo hago así porque ya todo cambia de curso, pierde el sentido y poco a poco se destroza.

¡El cielo nos ayude porque el ego no pudo!

Una respuesta para “Pues…”

  1. catirestrepo escribió

    Muy interesante, reflexivo e importante todo lo que expresas en tu entrada… Ojalá todos asumieramos las cosas con una óptica crítica. Pero tristemente no es así y por eso los niños terminan imitando modelos que terminarán por volverlos “máquinas” de una sociedad cada vez más indiferente y corrompida..

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