Mosaicos
junio 1, 2009
No es extraño sentirse entre un mar de personas cuando comienzas a indagar lo que son tus colegas dentro de las universidades…
Todo un mundo de matices, contrastes y diversos seres, particulares cada uno en lo suyo, son los protagonistas del diario devenir de las clases.
¿Qué sería de la universidad si fuéramos todos iguales?… De seguro una completa monotonía y un labor tediosa y gris.
La gracia y ese encanto mágico y sutil de madrugar a reiniciar la faena es saber que encontrarás todo un popurrí cultural, una aglomeración de color y un mosaico pensamientos que puedes notar en las platineras de la gótica, la cresta del punkero, los costales del rapero, las mechas del rockero, la tabla del skater, los pisahuevos de todo el mundo más el inconfundible gesto exigente o indiferente de algún docente.
Formarse tiene sus matices y la variedad, como se dice, trae el placer al hacerlo. Gracias a Dios por ello.
Lo que en verdad dota de sentido y de una gran belleza al hecho de ir clase es eso: lo “raros” e interesantes que podemos llegar a ser. Pero será dentro de dos meses cuando se repita la experiencia multicolor del claustro donde entre diseños y sonrisas vivo el día día.
¡Nuevamente son “vacaciones”!
Sí, eso veo… estás en vacaciones y de vez en cuando es bueno descansar y reflexionar un poco.
Espero que las disfrutes.